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El Valle de Ongamira es uno de los sitios más paradigmáticos de la geografía serrana de Córdoba. Imponentes formaciones de arenisca rojiza y cursos de agua pura dan marco a un paisaje donde el hombre dejó asentada su historia.
Aquí, el cóndor andino encuentra su refugio más occidental en el territorio americano y es particularmente fácil su avistaje.
En este hermoso valle surgido aproximadamente hace 130 millones de año, es posible observar numerosos dormideros de cóndores en medio de un paisaje de singular belleza, con cerros rojizos y rocas de caprichosa morfología fruto de la erosión del viento y de la lluvia.
El lugar presenta una interesante variedad de flora, con montes plagados de molles y quebrachos, carquejillas, peperinas y tomillos, donde es posible observar jotes, halcones peregrinos, chuñas, pumas y gatos monteses.
Aquí pueden observarse los cóndores que encuentran en estas latitudes la frontera oriental de su habitat natural.
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En esta geografía con personalidad propia, en el S.XVI fue fundada la Estancia Ongamira como encomienda de los conquistadores españoles. Hoy es posible alojarse en sus confortables aposentos y disfrutar toda la aventura de las cabalgatas por las sierras chicas y el avistaje del cóndor.
El casco original de Estancia Ongamira permite revivir momento del pasado. Allí es posible cenar admirando el muro de calicanto, hecho con cal y piedra, que otrora formó parte de la Capilla de San José, edificada en 1597, por orden real, con el objetivo de someter a los indios.
En Estancia Ongamira se tiene en cuenta, como filosofía de su hospitalidad, que este era territorio sagrado por los indios Comechingones.
Los huéspedes pueden vivir atardeceres memorables en el mítico Cerro Colchiquí, donde el aborigen resistió, hasta último momento, la embestida conquistadora de los soldados españoles.
Desgarradoras narraciones dan cuenta de los sacrificios del aborigen que al no resistir la pérdida de su libertad acababan con su vida arrojándose desde lo alto del peñón. |