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Con un entorno que no es más ni menos que el magnífico paisaje de La Cumbrecita y con unas habitaciones que derrochan conexión visual entre el adentro y el afuera, Suites de la Colina abre las puertas a una experiencia de viaje de inolvidable romanticismo.
Las suites son amplias, confortables, adecuadamente iluminadas y gozan de muy buena visión hacia el exterior, descubriendo con inmensos ventanales espejados los panoramas de espectacular belleza que caracteriza a la geografía de La Cumbrecita.
El clima hará su parte en cada momento del año, desplegando un universo de verdes en primavera y verano, dorados otoñales y fantásticas nevadas en los inviernos serranos.
Las cuatro Suites de la Colina han sido pensadas para dar hospitalidad exclusiva y única a las parejas, no dispone la mínima comodidad para niños y no pueden alojarse más que dos personas por habitación.
Esto recrea un ambiente de intimidad y tranquilidad absoluto a la vez que se explotan los detalles que tienen que ver con el romanticismo y el relax. Jacuzzi para dos con vista panorámica y vidrios dobles espejados, pisos de incienso tarugado, sommiers King Size, living techos Velux para disfrutar el cielo, TV satelital sin restricciones, incluso con canales para adultos y deportivos.
Un deck equipado con baranda de cristal templado oficia de mirador a la extensión de las sierras incitando el ánimo aventurero que encuentra satisfacción con muy buenas propuestas de cabalgatas, mountain bike, rapel y salidas 4X4.
Se cuenta con servicio de mucama, ropa blanca de excelente calidad, frigobar, cocheras y desayuno continental.
El alojamiento combina a la perfección con la experiencia gastronómica en un restaurante con especialidad en carnes de ciervo y jabalí. Tal como lo impone la cultura de la región, allí se puede tomar muy buena cerveza, probar pastas de excelencia y llevarse un buen bocado de truchas y lo mejor de la más típica cocina alemana.
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