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Un primer vistazo de la arquitectura anticipa la esencia del Castillo de Mandl: exclusividad, confort y aventura.
Señoreando en la serranía de La Cumbre, con una impresionante vista al valle de Punilla, El Castillo de Mandl trae al presente la opulencia de la época que atestigua: los años treinta y la floreciente aristocracia apegada a la más genuina raíz europea de Argentina.
Ese rasgo se traduce hoy en ambientes reconfortantes y elegantes suites dispuestas con lujo, sobriedad y excelente servicio.
Con toda una historia de hospitalidad (por el castillo han pasado personalidades de renombre político, militar y de la nobleza europea) cada habitación fue adquiriendo una temática singular, siempre atendiendo al mobiliario, el estilo y la disposición.
Las tres habitaciones Premium tienen una superficie cubierta que va de los 41 a los 60 metros cuadrados, como el caso de La Colonial. A ese grupo pertenece la habitación que lleva el nombre de Fritz Mandl, inmigrante austríaco que reformó el castillo 10 años después de su creación.
Gracias a su obra los interiores tienen el inconfundible sello del diseñador francés Jean Michel Frank, cultor del minimalismo en el SXX , de Diego Giacometti y mobiliario de la prestigiosa Casa Comte.
Similar amplitud presentan las siete habitaciones Junior y las tres Senior, todas llenas de mimos y detalles sorprendentes.
Entre los momentos que sobresalen en la estancia están los que llegan a la hora de las comidas. Ha logrado destacarse a base del laborioso cultivo de la huerta, de la provisión de buenas carnes y de las típicas delicias artesanales que abundan en la zona.
La cocina regional y la clásica mediterránea dejan aflorar una gastronomía protagonista. Un íntimo bar, una selecta bodega provista por las mejores bodegas del país, postres elaborados en base a frutas frescas y frutos rojos locales y platos donde no faltan buenas y variadas verduras.
Puertas afuera, la aventura de las sierras El Castillo tiene ese aire encantador de las edificaciones históricas recuperadas con mucho cariño y respeto por la originalidad, pero con todos los agregados necesarios para ser a la vez un sitio de vanguardia. Los servicios brindados con profesionalismo llevan por ese camino. Puertas afuera las cosas no son diferentes.
En El Castillo de Mandl tendrás lo necesario para disfrutar la naturaleza tan magnífica de las sierras de Córdoba. El parapente, las cabalgatas, el trekking y los paseos en bicicleta están a la orden del día si gustas de un poco de adrenalina.
Y si deseas un poco de tranquilidad, una tarde de sol en la piscina es un plan para reconfortar el alma.
Si eres afecto al golf tienes que saber que El castillo se ubica a minutos de La Cumbre Golf Club, esa prestigiosa cancha de 18 hoyos fundada en 1924 ahora poblada por antigua forestación y llena de desafíos y paisajes de cuentos. |