| Polo en Coronel Suárez con Estancia Santa Ana
Si alguien quiere Polo, Polo, y más Polo, debiera prestar seria atención a Santa Ana, estancia ubicada en los campos de la localidad de Coronel Suárez, considerada como la Capital Mundial del Polo.
Allí se combina el más auténtico turismo rural de Argentina con programas de práctica y aprendizaje de Polo en La Esperanza Polo Club de José María Bertola. La combinación no es menor. La estancia tiene una historia totalmente ligada al desarrollo del Polo en Argentina y La Esperanza ha logrado posicionarse entre los primeros puestos de calidad internacional, tanto por su infraestructura como por el nivel de sus profesores y jugadores.
En Santa Ana se ofrece una hospitalidad familiar ligada a las más puras tradiciones de campo de la Argentina, y el polo aquí es visto precisamente como eso, como una verdadera tradición. Como en el resto de Coronel Suárez, en Santa Ana el Polo es algo de todos los días, y desde siempre. Basta echarle una mirada al álbum de fotos familiar para ver a los mellizos Heguy jugando con los caballos de la estancia.
En Santa Ana no sólo se ofrecen programas de alojamiento, sino también de traslado y servicio para caballos, particularmente en las copas más importantes del calendario internacional del Polo: La Esperanza, La Copa de Patrones del Polo Club y la Copa Belgrano.
El Polo en la historia de la estancia
En 1923 ocurrió en Coronel Suárez un acontecimiento que marcó el inicio de lo que hoy en día es el deporte nacional de Argentina: el polo. Y Santa Ana fue protagonista, poniéndose allí en el núcleo principal de la historia de esta disciplina: fue cuando la familia Amadeo y Videla de Santa Ana le ganó a La María de Garrós el primer partido de polo de competencia que se jugó en Argentina.
Luego, un miembro de la familia fundadora de Santa Ana, don Jorge Amadeo y Videla, se convirtió en el primer presidente del Polo Club de Coronel Suárez. Jorge Amadeo y Videla trajo a esta casa también una Copa Hurlingham.
En Santa Ana hay fotos de infancia de Horacio y del siempre recordado Gonzalo Heguy jugando en la estancia, bañándose en la piscina, compartiendo momentos con los chicos de la casa.
En Santa Ana el polo está como están las vajillas antiguas, porque siempre estuvo. Y Santa Ana está en el polo, porque siempre estuvo. Entonces hoy, Santa Ana es el lugar más legítimo para andar los caminos que siempre anduvo el polo.
Hoy se puede dormir en las mismas habitaciones donde durmieron los fundadores del polo y vivir este deporte en las mejores canchas del mundo, con los jugadores de mayor nivel, habiéndose transformado en lugar más legítimo para vivir una experiencia de polo y turismo rural.
La hospitalidad de una típica estancia argentina
Lejos de haberse contaminado con los clichés de la hotelería urbana de alta gama, Santa Ana recibe con una estadía que conserva la sencillez propia de la hospitalidad familiar. Aquí, el viajero encontrará un turismo rural sofisticado que le redundará en sorpresa.
Aprender polo o tomar un curso de agricultura de precisión, salir en un programa de cacería a campo abierto, revivir la cabalgata con la que se marcó un récord en marchas a caballo, participar en la yerra y las carneadas o dejar a los niños armar sus cañas para salir de pesca o salir de caminata con en un circuito histórico y cultural en la propiedad.
Esos y muchos más son los episodios que pueden vivirse en esta estancia que se conserva tan auténtica como lo fue en 1897, cuando abrió sus puertas para acoger a un matrimonio de inmigrantes anglosajones.
Con la firme intención de mantener la originalidad de su casa de familia es como los Serigós disponen de Santa Ana para sus huéspedes. Apenas dos habitaciones han sido recicladas para hacer de ellas dos suites adaptables al formato de íntimos departamentos con baño privado.
El resto es puramente lo que la estancia fue y será. La mesa del comedor es la de los bisabuelos, el parrillero de la cocina, el de siempre. Los sillones, la biblioteca con originales fascículos de la historia de los Papas, las arañas de las luces, los platos y cubiertos, las copas, las pinturas.
Puertas adentro, Santa Ana dispone todos y cada uno de los mimos típicos de una estancia de Argentina. La atención es de unos propietarios que desean compartir con sus huéspedes los buenos momentos que han vivido allí desde su infancia.
Los platos que llegan en cada comida son netamente caseros, con un servicio preparado para satisfacer todas las comidas del día. Y lo hacen abundantemente. Llama la atención el copetín de la tarde, antes de la cena, cuando se disponen quesos, jamones y salames caseros de excelente manufactura, acompañados con whisky, vino o cervezas.
Los desayunos son igualmente generosos. Naranjas exprimidas, medialunas y tostadas con queso, mermeladas y dulce de leche. Los almuerzos son con platos suculentos, sopas, postres e infusiones de sobremesa.
En la merienda no faltará el mate y los exquisitos alfajores y tras el copetín tradicional de la familia, con whisky, el día se cierra con una abundante cena.
Deliciosos asados, pescados frescos, pastas caseras, tortillas y muy buenos postres. Todo es una muestra de la más auténtica cocina de campo, con productos frescos de granja.
Si fuera de interés, la noche auspicia la aventura de la cacería nocturna de liebres. Pero esto ya forma parte del capítulo de las aventuras.
Afuera, la diversión del campo argentino
La estancia cuenta con internet para sus huéspedes y dispone de muy buenos servicios para las actividades outdoors. La cacería, ciertamente, destaca entre todas las opciones. Esta actividad está permitida por el gobierno de Coronel Suárez y puede ejercitarse con total libertad dentro de la misma estancia, donde hay muy buenas posibilidades de caza menor: palomas, patos, liebres, peludos, comadrejas, zorros, gato montés y perdices. Destaca un programa de cacería de libre nocturna.
Las posibilidades de cacería mayor son ciertas, particularmente de jabalí.
Las salidas a caballo es la otra especialidad. Hay caballos disponibles pero también hay organizadas unas excelentes cabalgatas con circuitos preestablecidos y servicio de guía ideales para recorrer la serranía observando la fauna salvaje y la flora silvestre.
Es interesante llegar a caballo a los ríos y arroyos y aprovechar las posibilidades de pesca. Hay una cabalgata a nado sumamente interesante por las partes más profundas del arroyo.
El arroyo defina en buena parte lo que se puede hacer en la estancia. Los chicos tienen una actividad muy entusiasta que es la de elaborar las propias cañas para salir de pesca.
Hay un circuito histórico por la estancia donde se combina a la perfección el movimiento al aire libre y el interés cultural. También se organizan circuitos de trekking y paseos 4x4.
En las jornadas de verano, una refrescante piscina es el lugar de encuentro. Allí la vista se pierde en ensoñadores senderos que siempre estimulan una apacible caminata entre los centenarios árboles de la estancia, que han crecido allí algunos por obra de la naturaleza, otros por obra de los fundadores de principios de 1900.
Los fotógrafos encontrarán circuitos temáticos especiales para tomar imágenes de paisajes, animales y arquitectura del lugar. En el propio arroyo se han observado carpinchos y nutrias.
Los golfistas encontrarán excelentes campos de juego a 45 kilómetros a la redonda. En Sierra de la Ventana, en Coronel Suárez o Pringles.
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