| Ubicada a 10 kilómetros de la ciudad de Esquina, Estancia Don Joaquín ofrece excelentes programas de cabalgatas que combinan con el mejor turismo rural de Argentina. La idea de los propietarios es darle a sus huéspedes las facilidades para vivir a pleno y descubrir las variadas formas que la naturaleza adquiere en en el lugar. Y no sólo eso: también de aprender sobre la cultura gaucha lugareña.
Esta cabalgata combina ambas cosas porque a la vez que es guiada por los gauchos de la estancia, recorre la geografía de los esteros de Corrientes.
La cabalgata tiene una duración de seis horas y es ideal para quienes tienen interés en la biodiversidad de esta exótica zona de Argentina. Lo comenta Ángeles, anfitriona de la estancia:
"Con esta salida a caballo atravesando caminos inhóspitos, podremos observar tropillas de caballos y rebaños de ovejas, propios de la estancia. La gente se sorprende al ver las lagunas inmensas con embalsados y la fauna autóctona. Se aparecen nutrias, tortugas, carpinchos, yacarés, flamencos, garzas y cigüeñas, y la cantidad de aves es grandiosa. Saldremos por la mañana, haremos una parada para comer un buen asado criollo, en el campo, y volveremos a la estancia al atardecer.
Tras finalizar el recorrido, será momento de disfrutar alguna exquisitez de la cocina de la estancia, darse un momento de relax o solicitar una buena sesión de masajes. Si fuera verano, un buen momento de piscina con un jugo de frutas frescas resulta altamente reparador.

El Alojamiento en la estancia
Estancia Don Joaquín forma parte de su elenco de Alojamientos Destacados en la Argentina. El establecimiento, dedicado principalmente a la ganadería, se encuentra a 10 kilómetros de la localidad de Esquina, dentro de la provincia de Corrientes, un sitio altamente valorado por quienes gustan de la pesca, el birdwatching y las cabalgatas.
Desde el directorio español se destacó que Estancia Don Joaquín sintetiza lo que se conoce como "el payé de Corrientes", algo que localmente se entiende como el encanto, la magia que cautiva de una tierra rica en cultura autóctona y en naturaleza virgen.
Efectivamente, Estancia Don Joaquín se muestra con una arquitectura adorable, una gastronomía apegada a las modalidades del hombre de campo, una inagotable agenda de actividades, una decoración especial, un trato servicial y amigable que llama al recuerdo y las ganas de volver.
Allí se puede compartir el trabajo del gaucho con el ganado, principal actividad de la estancia, y reconocer una geografía variadísima que hace de transición entre la selva que viene bajando del Brasil y la llanura de Argentina. Es este un territorio dominado por el río Corriente y sus afluentes, salpicado por islas encantadoras, esteros plagados de vida salvaje y montes que explotan de aromas y color.
Para avanzar sobre tan propicios escenarios de viaje la estancia organiza para sus huéspedes fantásticas cabalgatas con cruce de ríos y esteros y arreo de ganado, acceso a otras tareas rurales, programas de avistaje de fauna, birdwatching, paseos embarcados, travesías 4x4, pesca y trekking.
Como típica estancia argentina que es, sus propietarios viven la hospitalidad como un verdadero estilo de vida o como una tradición familiar. Recibe la familia Solanet, que lleva algunas generaciones alojando a viajeros amantes de la aventura.
Apasionados de su paisaje y de su cultura, los Solanet hicieron de éste un maravilloso lugar para visitar, haciendo de los visitantes parte de su gran familia. Los programas que se organizan son hechos a medida y cada quien encuentra aquello que mayor satisfacción le da.
En la estancia hay 11 habitaciones dispuestas para el bienestar, con acabado confort y una decoración francamente adorable. Se observan juegos cromáticos, mobiliario de calidad y correcta elección de accesorios que ambientan con calidez pero también con distinción. Cada una tiene un color diferente y lleva el nombre de un ave de la zona. Todas son suite con baño privado, aire acondicionado, buena iluminación y ventilación y salida independiente al exterior.
Las instalaciones incluyen piscina, galerías, un atractivo comedor y espacios de relax con un temazcal donde tomar unos relajantes baños de vapor. Se ofrecen masajes y tratamientos de belleza, incluso con atractivos programas hechos bajo la modalidad del all inclusive.
La cocina no es solo una cuestión de alimentación. También es posible aprender las técnicas gastronómicas típicas del litoral argentino, saber de las recetas tradicionales y degustar los mejores vinos del país. Una charla con el cocinero o con el gaucho asador es toda una experiencia, más si se comparte con un mate bien cebado o una buena copa de Malbec.
Aquí se conservan las tradiciones correntinas de la misma manera que se estimulan el concepto del turismo responsable respecto a la valoración de la naturaleza y de la cultura correntina.
El cuidado por el medio ambiente, reforestación con árboles nativos, la preservación de los montes naturales, el fomento de la pesca deportiva con devolución y la contratación de personal local estimulando la creación puestos de trabajo, todo hace que visitar este lugar sea apostar por un mundo mejor. |