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Una estadía inolvidable en el campo de Buenos Aires, a orillas de un manso arroyo, encontrando un cálido alojamiento en un casco estilo inglés bordeado por 5 hectáreas de parque con añosos árboles y un atractivo panorama dominado por las sierras de Olavarría. Tal es la síntesis de una vivencia en la preciosa Isolina
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Costa del arroyo Tapalqué - Olavarría - Buenos Aires - Centro - Argentina Tel.: + 54 9 2284 477043 / |
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En La Isolina usted será recibido por los descendientes de Esteban Louge, quien compró el predio en 1889 construyendo al atractivo casco en 1920, hoy conservado con respeto a su originalidad.
Una atenta mirada a su estilo inglés, un patio interno de influencias ibéricas y mobiliarios franceses desnudan la época de la cual la edificación principal de la estancia es heredera y representativa: la consolidación del país en base a la inmigración europea.
Esta casona, que nació de la inspiración del arquitecto Blas Dhers para dotar a la familia Louge de una agradable residencia de veraneo, tiene unos hermosos ventanales desde los cuales se puede apreciar un hermoso entorno. allí es posible alojarse en un dormitorio en suite o bien en dos departamentos con dos dormitorios y baño cada uno, además de otras habitaciones repartidas en las dos plantas.
Hay un living, una biblioteca, un cuarto de TV y video, escritorio y un enorme comedor decorado con objetos y muebles de época.
La casona está para ser vivida. Y su entorno también. El parque inmediato ocupa cinco hectáreas de territorio, donde crecen cedros, pinos, casuarinas, olivos, guayabos y castaños. Hay una camelia de 80 años que es la niña mimada del jardinero que custodia el parque de La Isolina. Este sitio es utilizado por quienes gustan del birdwatching, quienes tendrán a disposición guía y binoculares.
Estancia La Isolina cuenta con una atractiva agenda de actividades para disfrutar la generosa naturaleza que se extiende en su entorno. Uno de los puntos más recomendables está dado por sus cabalgatas, no sólo porque los campos permiten extensos recorridos sino por porque lo más probable que acontezca es que usted vaya acompañado por Jorge Louge, dueño de casa, quien sabrá guiarlo por la zona descubriendo sus sitios más escondidos de la hacienda. Un dato atener en cuenta: los primeros propietarios de la estancia estuvieron muy vinculados a los indios pampas, particularmente miembros de la tribu de Catriel.
La estancia tiene 5 mil hectáreas plenas de historias. Por ejemplo, se sabe que el primer Louge, Etienne, permitía a los aborígenes tomar el agua y los animales de su propiedad cambio de los cueros del ganado faenado.
Este trato permitió a esta familia francesa prosperar en paz, pues los aguerridos indígenas, lejos de atacarlos, ofrecían su protección frente a los malones de tribus enemigas.
Etienne se casó con Germaine y del matrimonio nacieron ocho hijos, entre ellos Esteban, abuelo de Jorge, el actual propietario de La Isolina que sabe narrar con detalles aspectos de esta romántica historia que inicio un pequeño francés de 14 años de edad al abandonar su país natal por un horizonte lleno de esperanzas.
No hay que olvidar que también hay posibilidades de pasear en sulky. Las caminatas, los paseos en bicicleta y la práctica de bochas y tenis en cancha de céspedes son cuestiones que pueden abordarse a antojo del pasajero.
Para quienes gustan del agua, hay un arroyo dentro de la estancia donde pasear en canoa y donde probar suerte con la pesca. También hay una muy buena piscina de 16 metros de largo. |
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 Los anfitriones |
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La gastronomía de La Isolina merece una consideración especial. No hay que perderse las delicias que Jorge saca de su horno de barro, donde se cocinan excelentes carnes y verduras.
María Louge tiene lo suyo, y vaya que lo tiene: sus mermeladas son verdaderas protagonistas de los desayunos y meriendas conque se agasajan cada jornada. dependiendo siempre de la época, es posible que a usted le sirvan sabores de higos como de arándanos, así como de frambuesas, moras, peras, ciruelas, duraznos, naranjas, frutillas, guayabas y castañas. Las tortas caseras son una tradición siempre acompañadas por jugos recién exprimidos. La Pasta Frola de pera o frambuesa, los brownies y los alfajores de maicena están a la orden del día así como las galletitas de limón.
La Isolina tiene un hermoso rancho que data de las épocas originales de la estancia, de 1884. Da gusto comer allí un asado criollo bien completo aunque también pueden ordenarse manjares tales como el lomo a la paisana, carré de cerdo a la mostaza, pechugas de pollo rellenas, pollo a los tres morrones (muy agradable a la vista), cazuelas de pollo y de carne.
Crepes de queso, tallarines con berenjenas, lasagnas y sopas de verduras forman parte de una cocina inspirada, de filosofía casera, familiar y, siempre, muy bien servida.
Postres?: mousse y panqueques de dulce de leche, tiramisú, rogell, lemon pie, tartas frutadas, ensalada de fruta, isla flotante y flanes que son verdaderas delicias. |
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