Tras un arduo trabajo de investigación y presentaciones, la Presidencia de la República Argentina otorgó el 8 de marzo de 2010 el status de Monumento Histórico Nacional al Casco de Estancia La Rica, el cual forma para de la Colección de Alojamientos Hideout.
La Rica mantiene una tradición familiar en materia de hospitalidad enraizada en la historia misma de la Argentina y la declaración de Monumento Histórico Nacional viene a cerrar un círculo abierto en 1878.
De esa familia, Teresa Achával, anfitriona e hija de la propietaria de la estancia, Ema Aguirre, ha tomado la posta de los destinos de La Rica y nos comentó en la oportunidad: "Estamos emocionadas no podemos dejar de agregar y compartir con ustedes un VIVA LA PATRIA BIEN FUERTE Y CLARO, lógicamente acompañadas y motivadas por la memoria de todos nuestros ancestros.
La historia de la estancia que nos ha marcado a todos los integrantes de la familia, porque hace a la historia misma de mi familia. La estancia se fundó para poblar la Provincia de Buenos Aires cuando todavía se luchaba contra el indio.
Hoy todavía puede verse a simple vista que es un casco de trabajo, austero y bien criollo. Muchas personas nos dicen que se parece en mucho al Palacio San José de Urquiza.
Esto tuvo en todos nosotros una impronta indeleble. Desde chiquitos nos enseñaron a trabajar. Es por eso que yo aprendí a cocinar desde muy chica.
De pequeña a mí me enseñaron a ordeñar y a hacer el dulce de leche, recoger las frutas y hacer las mermeladas, las tortas, los postre de membrillo: los panes fueron mis primeros pasos en la cocina con mi abuela, lógicamente en una cocina a leña, por lo que nos hicimos como unas maestras del fuego.
Mis hermanos y primos, igual. A les tocó hacer todo lo que fuera necesario. Arreglar alambrados, los cables de la luz, los motores, los techos, etc.
Sin duda por esta razón del trabajo es que Mamá supo sumar una actividad más a las tradicionales que habitualmente se hacen en la estancia, y es el turismo.
Sapo frito!
Uno de mis primos, Matías, a los 7 años se la pasaba parado en la cocina mirando y preguntando todo lo que se cocinaba. Y un día, mamá le contestó que estaba cocinaba Sapo Frito! Solo para impresionarlo.
A Matías le gustó la idea de comer sapo frito, y a la noche más le gustó el postre real: una especie de caflutis con ciruelas. Definitivamente habíamos comido sapo frito. Con tanto éxito que así le quedó el nombre al postre.
R I Q U I S I M O. Hoy en día me gusta más y más porque lo hacemos con fruta de nuestros árboles.
Hemos conservado la receta y el nombre, de manera que si usted alguna vez viene a La Rica, pida nuestro Sapo Frito de postre preferido".
LA DECLARACIÓN PRESIDENCIAL
En virtud de la ley 12665, y por disposición del Decreto 332/2010, firmado por la Presidenta de la Nación el 8 de marzo de 2010, el Casco de la Estancia La Rica ha sido declarado Monumento Histórico Nacional, junto al Palacio Municipal, el templo de Nuestra Señora del Rosario Parroquia de San Pedro Apóstol y la Plaza 25 de Mayo de la ciudad de Chivilcoy.
La estancia, que originalmente contó con más de 17 mil hectáreas, se ubicó en un territorio regado por cursos de agua menores tributarios del río Salada, siendo asiento de posta y correo. Su disposición en materia de alojamiento es una cuestión ya de antaño. Incluso tuvo visitantes ilustres como el General Bartolomé Mitre, Domingo Faustino Sarmiento o el Presidente del Brasil doctor Manuel Ferraz de Campos Salles. quien fue trasladado allí en un tren especial aún cuando ni siquiera se hablaba de turismo rural.
LA ESTANCIA
Estancia La Rica se encuentra en Paraje La Rica, Partido de Chivilcoy, accediendo por un camino rural secundario que adentra al viajero a la más plena geografía de la pampa de Argentina. Esto es a 160 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, una zona donde frecuentar encantadoras talabarterías y pulperías típicas.
Un camino de centenaria arboleda guía hasta el casco que ha sido declarado Monumento Nacional
Puertas adentro un casco histórico con todas las de la ley: una mesa decorada con estilo, muebles de época, atención personalizada, techos altos, pinotea, cenas a la luz de las velas.
Puertas afuera, un monte autóctono, un jardín diseñado por Carlos Thays con senderos que guían a la piscina y luego las 200 hectáreas de cultivos de trigo, maíz y soja y cría ganadera. Debajo, los túneles subterráneos que otrora dieron defensa al ataque del aborigen.
Datos de referencia histórica los hay a montones en esta estancia de 1851 otorgada por derecho real a Don Manuel López, cofundador de la ciudad de Chivilcoy y tatarabuelo de doña Teresa Achával, hoy anfitriona de Estancia La Rica.
La hospitalidad, que es toda una tradición de familia, se dispensa en la vieja casona colonial que data de 1878, construida en esquina, con aires italianos.
Galerías, aljibes, pérgolas pobladas por glicinas y jazmines, otorgan encanto a esta casona de habitaciones levantadas con paredes de barro, pisos entablonados y altos techos con vigas de madera y ladrillo visto artesanal.
El mobiliario de época incluye un juego de lavatorio con placard y mesa de luz estilo inglés de 1800, un escritorio Adams de 1900 y lámparas de aceite recicladas.
Viejas farolas colgantes hechas con mano artística llenan de encanto al comedor, donde llegan aperitivos con empanadas, fiambres y quesos, ensaladas y carnes asadas y deliciosos postres.
Pasear a la sombra y fragancia de casuarinas, paraísos, fresnos, araucarias y magnolias que bordean el casco histórico; una generosa variedad de aves pampeanas queda al descubierto del observador y las brisas frescas del aire de campo estimulan el bienestar. Es todo un momento para disfrutar en Estancia La Rica, junto a inolvidables paseos a caballo o en carruajes.
Unos días en Estancia La Rica, ciertamente, una experiencia del más genuino turismo rural de las pampas argentinas.