Posada del Monje, un Destacado en Argentina por Antiqua Natura, es un precioso alojamiento de campo que recibe al pasajero en un antiguo monasterio del S. XVIII restaurado con respeto a la originalidad arquitectónica de aires coloniales.
En San Carlos, adueñándose del encanto que caracteriza al Valle de Uco, abriga a sus huéspedes con confort disponiéndoles una completa hospitalidad nutrida de elegancia y excelentes servicios.
Con la cordillera de Los Andes y un magnífico parque como entorno, Posada del Monje ofrece a sus visitantes una completa agenda de actividades para vivir Mendoza a pleno.
Desde las visitas a las bodegas, viñedos y viejos bares de la zona, a las cabalgatas por las montañas y sus planes de esquí en Las Leñas, en Posada del Monje se puede abordar este increíble destino sudamericano en todos sus matices.
La Posada del Monje cultiva su propia granja orgánica. Allí se cosechan frutas y verduras que llegan al plato del comensal bajo las variadas formas de la gastronomía casera. Una carta con platos regionales e internacionales deleita a los paladares con especialidades en pastas caseras, truchas y carnes de ciervo y jabalí.
Un punto que marca diferencia es el zoológico del hotel, toda una atracción para grandes y chicos. Hay llamas, jabalíes, ñandúes, ovejas somalíes y diversos animales de granja, muy mansos, como cerdos, gansos, patos, caballos y vacas con cría. para el disfrute de los visitantes.
Los amantes de la aventura deberán saber que se organizan excursiones de rafting, trekking, kayaking, mountain biking, pesca y cabalgatas. Se pueden hacer salidas de día entero con asado criollo incluido.
Y para sumergirse en la cultura cuyana y argentina, se pueden pedir lecciones de polo y de tango, degustar exquisitos vinos y para quien desee un acercamiento urbano, habrá siempre la posibilidad de visitar la ciudad de Mendoza, sus bares, discotecas y centros de compra.
Con todo, Posada del Monje ofrece llevarse Mendoza en los recuerdos para no olvidarse nunca jamás de un viaje lleno de emociones.
Para culminar una jornada plena, siempre habrá un momento para unos buenos masajes relajantes. Todo un placer.